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ABRIMOS A MEDIODIA
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BEATRIZ AROSA

CADA DIA ME GUSTA MENOS MADRUGAR. COMO ME GUSTARÍA QUE ME TOCASE EL EUROMILLÓN!!

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EN REALIDAD, ESTE BLOG ESTÁ ABIERTO A TODAS HORAS, A TODAS LAS PERSONAS Y A TODAS LAS OPINIONES.


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  • 15
    Diciembre
    2012

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    A VITORIO&LUCHINO LOS QUERÍA VER YO

     

    Me interesa más bien poco la moda, tengo que reconocerlo, pero a algunos modistos les ponía yo una falda tubo y unos tacones de 15 cm durante un par de semanas, verías como en menos que canta un gallo desaparecían de todas las pasarelas del planeta. Me da pavor escuchar la expresión  “la moda de esta temporada se puede describir como super-femenina”, porque eso quiere decir que es muy escotada, muy ajustada, pero sobre todo muy, muy incómoda.
    Que no, que da lo mismo quien me lo diga y cuantas veces me juren “Pues yo me compré estos taconazos, y, chica, son comodísimos”. No, no, Y MIL VECES NO. Los taconazos no son cómodos ni aquí ni en Tegucigalpa. Podrán alargarte las piernas y hacerte más sexy, más atractiva, más elegante o más fashion pero cómodos no son. Y si no, prueba a ir todos los días a la oficina andando, como voy yo, distante de mi casa como unos 3 km, y luego me lo contáis.  Lei dos artículos de sendas periodistas que probaron distintos tipos de zapatos, sandalias, botines, todos con super-tacones. En menos de diez minutos las dos querían cortarse las piernas a la altura de los tobillos. Que no, que no cuela.
     
    Printed patent leather stilettos, Yves Saint Laurent..jpg
     Después están las chanclas, sí, las de la piscina de toda la vida, ahora disponibles en distintos formatos, que si de piel, que si con cristales de Swarovski o de lana del Pirineo, pero para sujetarlas en el pie tienes que hacer cierta fuerza porque si no, se te caen, o en el peor de los casos salen despedidas a tres metros. Conozco a quien después de llevarlas todo el verano se le quedaron los dedos “engurrupitados” (no existe la palabra en el diccionario aunque mi madre la dice, pero viene significando  “dedos de garra”) y luego no había forma de ponerlos derechos.
    Las faldas tubo (ó lápiz, como se han dado en llamar últimamente). UN COÑAZO. Son estrechas y no te dejan caminar, vas dando pasitos de geisha octogenaria y si intentas ir más deprisa corres el riesgo de acabar de bruces en el suelo. Yo tuve una, justo en una época en que además, tenía una motocicleta. Mala combinación. La primera vez que quise echar los dos pies al suelo (para sujetar la moto en parado) no pude separar las piernas y fuimos al suelo, la moto, la falda y yo.
    Y después están los súper escotes. Aunque a mí no me gusta nada ir escotada, reconozco que insinuar un poco de canalillo puede tener su punto interesante. Pero al pasar de cierta medida los escotazos me parecen ordinarios, chabacanos y poligoneros. ¿Pero cuál es el empeño de llevar las tetas justo debajo de la barbilla y tan apretadas que parece que se van a desparramar en cualquier momento? Que no, que yo paso de Push up, de Wonderbrá y de balconette. Que yo quiero mi tetamen en su justo sitio y en su justa medida.
     
    Claro, así me va.

     

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